El cerdo

El dijo – No te siento emocionada – pensó que trás el ofrecimiento, todos las malas jugadas (incluso las patanadas), las promesas y el tiempo perdido eran parte del pasado.

Absurdo pensar de otra  forma, pues siendo realistas, no era posible que las cosas pudieran ser diferentes, evidentemente todo era parte del pasado, y ella de lo único que estaba segura era de que él la necesitaba.

Él mismo se lo hizo saber, el mismo día y en el  justo momento en que le dió la noticia que se había decidido por alguien más. Él mismo le dijo que la necesitaba, enfrente de la otra, al momento de presentarlas, como si quisiera provocarlas incluso cuando no se conocían, cuando no debió haber existido jamás sentimiento de contrariedad, al menos eso pensaba ella que estaba segura que el premio no era quedarse con él, a quien con toda razón consideraba un cerdo.

Por lo tanto es comprensible el hecho irrevocable que él afirmó desde un principio en frente de ella – Ella no estaba emocionada-

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2 Respuestas a “El cerdo

  1. ¿Y la cerda? La que está en el cepillo de dientes.

  2. daaaaaa!!!

    k chistoso eh!

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